La edad media y por otras edades como la edad moderna,
temas
bastantes complejos y a veces se nos dificulta poder entender
claramente cómo sucedieron las cosas. Con la idea de que encuentres toda
lo que necesitas sobre la edad media te he preparado este
gran resumen sobre las principales características de esta
importante época.
Te preguntaras ¿Qué vas a encontrar? Bueno te digo que vas a poder
encontrarte con un excelente resumen en el cual también podrás
informarte de las principales características de la edad media de
una manera clara y sencilla.
Definición de la edad media?
Es un período histórico ubicado entre la edad antigua y la edad moderna,
cuyo inicio y fin coincide con la caída de cada una de las dos
partes en que se había dividido el extenso Imperio Romano. En
efecto, la Edad Media tiene inicio con la Caída del Imperio Romano
de Occidente en poder de los pueblos bárbaros en el año
476 y finaliza con la caída del Imperio Romano de Oriente o imperio Bizantino, cuando los turcos otomanos lograron apoderarse de Constantinopla, la capital del Imperio.
Para muchos la edad media es vista como una etapa oscura entre la
Edad Antigua, reconocida por el arte, cultura y civilización
grecorromana de la antigüedad clásica y la renovación cultural de la
Edad Moderna (Humanismo y renacimiento). Así, sería una etapa de retroceso y adormecimiento cultural, social y económico.
Esta edad fue dividida en dos partes, la baja edad media y la alta edad media, ¿quieres saber en qué consiste cada una?
La alta edad media (s. IX al XI d.C.): En esta etapa se dio el
surgimiento del feudalismo o sistemas feudal, esta etapa se caracterizó
por las relaciones feudales entre los señores y sus
vasallos. Se estableció una monarquía en la sociedad, esta fue
dividida entre los “privilegiados” (el rey, los nobles, y el clero)
quienes poseían todo el poder, y los “no privilegiados” que lo
conformaban los vasallos y campesinos que era la considerada clase
más baja.
Fue una época con un concepto teocéntrico del mundo, debido a la gran influencia del cristianismo. La iglesia poseía gran poder ya que decidía sobre los aspectos de educación y
política.
La baja edad media comienza desde el siglo XII al XV, es una etapa
muchos cambios tanto políticos como económicos y culturales. A
principios de esta etapa se organizaron las cruzadas (8 en total)
para defensa de los santos lugares en Palestina (aunque finalmente
quedaron en poder de los musulmanes).Estas cruzadas eran expediciones
religiosas y militares.
Fue en esta época también que se produjo el cisma de occidente.
Después del gran incremento económico que hubo en los primero siglos le
siguió una dura crisis, las malas cosechas y el incremento
de los precios afectaron a los sectores más débiles o pobres de la
población. La situación agravó cuando la peste asoló Europa trayendo
como consecuencia el descenso de la población hasta en un
cincuenta por ciento.
El Feudalismo comenzó su debilitamiento, los campesinos se
levantaron y se revelaron provocando grandes enfrentamientos. Los
campesinos empezaron a emigrar a las ciudades, para poder desarrollar
distintas actividades económicas por lo que las ciudades se vieron
con más mano de obra, estos cambios dieron lugar a una nueva clase
social, la burguesía que no eran más que una nueva clase
formada por artesanos y mercaderes que surgen en el entorno de las
ciudades en la baja edad media.
Lo anterior fue la explicación de las dos etapas que tuvo la edad
media, teniendo más claro lo que fue esta época ahora vamos con las
principales características o aquellas consecuencias que
trajo consigo esta época tanto en lo político, en lo social,
económico y religioso de aquí sacaremos un resumen de las características de las edad media:
En lo político se dio que a causa de la caída del Imperio Romano de occidente se destruyó el gobierno en Europa, sobre todo en
la región central, así que los imperios querían dominar y lucharon entre sí mismos, para controlar los territorios, y
justo después del imperio Carolingio Europa entro en un una situación de guerras.
La inseguridad a causas de estas guerras era demasiada en todos
lados hasta dentro de las mismas casas, lo que llevo que los campesinos
les pidieran ayuda a los nobles, con los cuales llegaron a
un acuerdo, que consistía en:
Los campesinos a cambio de protección para ellos y sus familias
daban a los nobles trabajo duro y fidelidad además de entregarles todas
las tierras que estos poseían, tierras que igualmente
seguían trabajando los campesinos.
Lo anterior llevo a una descomposición de las estructuras
centralizadas romanas y dispersión del poder entre los pueblos bárbaros,
este fue el cambio en lo político durante la edad media o edad
medieval, ya empezaba a surgir el feudalismo.
En lo social la edad media se caracterizó por la desigualdad en este
aspecto ya que la sociedad fue dividida en clases, y ciertos grupos
tenían más privilegios que otros. La sociedad en esta
época se dividió en la nobleza, el clero y la población campesina.
Descripción de cada una de las clases sociales de esta época:
La
nobleza: en esta estaban el rey y los señores feudales. El Rey era la
máxima autoridad, era el que ocupaba el puesto
más alto y quien mandaba a los señores feudales quienes se
encargaban de los vasallos ya que el rey solo no podía hacerlo,
los feudos debían pedirles impuestos a los vasallos y
llevárselos al rey.
El
clero: esta era la segunda clase social que también estaba ubicada en
la zona de los privilegiados, ellos también tenían
poder sobre las personas. La iglesia católica era quien hacia parte
de esta clase social, los obispos, sacerdotes y todos los que estuvieran
involucrados de alguna u otra manera con la iglesia.
La
población campesina: estos hacen parte de los no privilegiados en la
edad media, no tenían libertad, es decir estos no
podían salir del territorio el cual tenían asignado para trabajar
porque si lo hacían serian exiliados y se quedarían sin hogar y sin
tener como mantener a sus familias.
En lo económico, se sustituyó el modelo de producción esclavista por
el modelo de producción feudal, que consistía en que en una sociedad
feudal, el rey concedía grandes extensiones de tierra
llamados feudos a los nobles y obispos, y estos a su vez ponían a
trabajar a los campesinos en las tierras haciendo estos la mayor parte
de los trabajos sobre los feudos: Sembraron y
cosecharon los cultivos y dieron la mayor parte de la producción al
propietario de la tierra. A cambio de su trabajo, se les permitió vivir
en la tierra. También se les prometió
protección en caso de invasión enemiga, de esta manera se empezó a
manejar todo en el plano económico.
En lo religioso, la Iglesia católica o cristiana en la edad media se
convirtió en la institución más poderosa de la época medieval, se dio
el cristianismo. Reyes, reinas y otros líderes
derivan gran parte de su poder de sus alianzas con la protección de
la Iglesia.
(En el año 800 CE, por ejemplo, el Papa León III nombró el rey
franco Carlomagno el "Emperador de los romanos", la primera desde la
caída de ese imperio de más de 300 años antes. Con el
tiempo, el reino de Carlomagno se convirtió en el Sacro Imperio
Romano, uno de las varias entidades políticas en Europa cuyos intereses
tienden a alinearse con las de la Iglesia.
La gente común de toda Europa tuvieron que dar el "diezmo", que era
10 por ciento de sus ingresos cada año a la Iglesia; al mismo tiempo, la
Iglesia era en su mayoría exentos de
impuestos. Estas políticas ayudaron a amasar una gran cantidad de
dinero y poder.
Los obispos como parte de la iglesia católica hacían parte del
clero, por eso también tenían dominios sobre los campesinos y las
tierras que estos manejaban.
Saquemos entonces un resumen de las características de la edad media:
Guerras: Se dieron a causa de que los imperios querían dominar y lucharon entre sí.
Inseguridad: como consecuencia de las guerras se vivió una época muy insegura.
Desigualdad social: ya que la sociedad fue dividida en clases sociales de manera
jerárquica (nobleza, clero y población campesinos), algunos tenían más privilegios que otros.
Modelo
económico: es una de las principales características de la edad media
ya que
fue el surgimiento del Feudalismo, donde la riqueza la constituía la
tierra; los siervos labraban la tierra y entregaban una cantidad al
dueño (señor feudal), a cambio de protección militar.
Época
Teocéntrica: Dios aparece en el centro del mundo y de la vida de las
personas.
La Iglesia influía en todos los ámbitos de la sociedad, imponía
normas y leyes y buscaba la buena convivencia de la sociedad en la edad
media.
¿Cómo se creó el feudalismo? Durante la edad media y más exactamente
en la alta edad media con las guerras y la inseguridad en las calles,
se creó una relación de dependencia entre las personas
que buscaban protección y quienes la ofrecían, los campesinos que no
tenían mucho poder buscaban a quienes si lo tenían a cambio de
fidelidad y trabajo duro además de dar sus tierras, esto hizo
que se creara un sistemas social, económico y político como lo fue
el Feudalismo, el feudalismo tenía su centro en el feudo (territorio administrado por el señor).
Además en el feudalismo fue que se crearon las clases sociales antes
mencionadas que generaban desigualdad en la sociedad durante la edad
media.
El vasallo además de trabajar duro tenía otras obligaciones que cumplir, como eran:
Debía prestar el servicio militar, con un número de hombres y una duración variables; según la importancia del feudo.
La obligación de ayudar al señor a administrar justicia y prestar su brazo para hacer cumplir la sentencia pronunciada.
los subsidios que el vasallo debía principalmente cuando el
señor tenía que pagar rescate para salir de cautiverio o casaba su hija
en la edad media.
Esa son las tres obligaciones más importantes, pero además los
vasallos debían hacer respetar y hacer respetar al rey, también debían
dar ir a la guerra cuando fuera necesario.
Mientras esto sucedía, el mundo islámico estaba creciendo más grande
y más potente. Después de la muerte del profeta Mahoma en el año 632,
los ejércitos musulmanes conquistaron gran parte de
Oriente Medio, uniéndolos bajo el gobierno de un solo califa. En su
apogeo, el mundo islámico de la edad media fue tres veces más grande que
toda la cristiandad.
Bajo los califas, grandes ciudades como El Cairo, Bagdad y Damasco
fomentaron una vida intelectual y cultural vibrante. Los poetas,
científicos y filósofos escribieron miles de libros (en
papel, un invento chino que había hecho su camino en el mundo
islámico en el siglo octavo). Los eruditos traducen textos griegos,
iraníes e indios al árabe. Los inventores idearon
tecnologías como la cámara oscura, el jabón, los molinos de viento,
instrumentos quirúrgicos, una máquina voladora y el sistema de los
números que usamos hoy en día. Y los eruditos
religiosos y místicos traductores, le enseña el Corán y otros textos
de las Escrituras a la gente en todo el Oriente Medio.
La civilización musulmana fue destacable por el
gran número de eruditos polifacéticos que produjo. Es una muestra de la
homogeneidad de la filosofía islámica sobre la
ciencia, y su énfasis sobre la síntesis, las investigaciones
interdisciplinares y la multiplicidad de métodos.
El feudalismo medieval
siguió expandiéndose, Entre algunos de los causantes de dicha
expansión podemos destacar: el renacimiento de la actividad
económica, las roturaciones y los mercaderes, entre otros. La actividad
económica empezó a renacer gracias al descubrimiento de nuevas
técnicas en los métodos de cultivo, una de estas técnicas fue el
arado de hierro que fue muy importante ya que le dio un gran avance al
campo.
La escolástica, esto fue una nueva corriente
teológica - filosófica que domino en el pensamiento medieval, y se basó
en la coordinación entre fe y razón, que en
cualquier caso siempre suponía una clara subordinación de la razón a
la fe. En ese tiempo la biblia era la principal fuente de conocimiento,
pero además de eso también se
estimuló mucho la especulación y el razonamiento. El apogeo de la
escolástica coincide con el siglo XIII en que se fundan las
universidades y surgen las órdenes mendicantes: dominicos
y franciscanos.
La burguesíafue un agente social que se dio en la
baja edad media formada por mercaderes y artesanos que surgió en las
ciudades. Fue un término para designar al
grupo social compuesto esencialmente por comerciantes, artesanos
libres y personas no sometidas a la jurisdicción señorial que vivía en
las ciudades. En la actualidad es utilizado
coloquialmente para designar a la clase social integrada por quienes
disfrutan de una acomodada situación económica.
El interés de la burguesía
era el de poder presionar al poder público para que realizara un
apertura económica de los espacios que estaban cerrados en las
urbes, para que redujeran los tributos, se garantizara el comercio
seguro y una centralización de la administración de justicia e
igualdad de las normas en amplios territorios que le permitieran
desarrollar su trabajo, al tiempo que garantías de que los que
vulnerasen dichas normas serían castigadas con igual dureza en los
distintos territorios.
Los que permitían el desarrollo de la burguesía veían incrementar
sus riquezas. Ahora las alianzas entre señores eran más comunes, pero
orientadas a estimular el desarrollo económico, después de
todo esto el Feudalismo empieza a caer.
La aparición de burgueses ricos y una plebe urbana pobre originó un
nuevo tipo de tensiones sociales. Aparecieron las primeras herejías, y
las órdenes mendicantes.
Las Cruzadas fueron
una serie de guerras militares durante la época de la Inglaterra
medieval durante la baja edad media entre los cristianos contra los
musulmanes del Medio Oriente. En 1076, los musulmanes habían
capturado Jerusalén, el más santo de los lugares
santos para los cristianos. Jesús había nacido en la cercana Belén y
Jesús había pasado la mayor parte de su vida en Jerusalén. Él fue
crucificado en el Calvario Hill, también en
Jerusalén. No había un lugar más importante en la Tierra de
Jerusalén para un verdadero cristiano, que es por qué los cristianos
llaman a Jerusalén la "Ciudad de Dios".
Sin embargo, Jerusalén era también muy importante para los
musulmanes como Muhammad, el fundador de la fe musulmana, había estado
allí y que había gran gozo en el mundo musulmán cuando Jerusalén
fue capturada. Una hermosa cúpula llamada la Cúpula de la Roca fue
construida sobre la roca donde se dice que Mahoma sentaba y rezaba. La
roca era tan santa que ningún musulmán se le
permitió pisar o tocar al visitar la Cúpula.
Los cristianos lucharon por recuperar Jerusalén y los musulmanes lucharon para mantenerlas, esta guerra duro casi 200 años.
La Edad Media, por otra parte, puede dividirse en Alta Edad Media (el periodo que abarca los primeros siglos) y Baja Edad Media (los últimos siglos de la Edad Media). La Alta Edad Media podemos establecer, por tanto, que es el periodo
que tiene lugar entre los siglos V y X. Se trata de una etapa ante todo
de mucho cambio cultural y de mucha lucha de poder que dio lugar a que
tomaran protagonismo y fuerza en todo el mundo los reinos
germanorromanos, el Imperio bizantino o el Imperio Carolingio. Todo ello sin olvidar que en este periodo citado se produjo un
importante hecho: la expansión del Islam, que trajo consigo que España
se viera especialmente afectada por dicho fenómeno, naciendo así
Al-Ándalus, que contó con rincones y momentos de gran esplendor como el
conseguido por el Califato de córdoba durante el cual se creó su
sorprendente Mezquita. La Baja Edad Media, por su parte, es el periodo comprendido entre los
siglo XI y XV. Un tiempo aquel donde tomaron protagonismo hechos o
acontecimientos tales como la expansión del sistema feudal, las
cruzadas, el nacimiento de la burguesía, la creación y expansión de la
Universidad, el parlamentarismo, reformas monásticas de diversa índole o
todo un conjunto de innovaciones religiosas en materia dogmática y
devocional. Entre los cambios sucedidos durante la Edad Media, puede mencionarse la aparición del modo de producción feudal (en reemplazo del esclavismo), la desaparición de la noción de ciudadanía romana y el auge de las culturas teocéntricas (como el Islam y el cristianismo) en lugar de la cultura clásica. Las ciudades medievales se caracterizaron por la construcción de grandes murallas, castillos, fortalezas y puentes defensivos, lo que supone un reflejo de los conflictos bélicos de la época. A partir de la transición del feudalismo hacia el capitalismo,
la Edad Media comenzó una etapa de decadencia que derivó en el inicio
de la Edad Moderna, la cual se extiende hasta la Revolución Francesa y
luego da lugar a la Edad Contemporánea. El ocaso de la Edad Media podemos establecer que se produce en la
etapa final, entre los siglos XIV y XV. La aparición del Capitalismo,
como hemos mencionado, fue una de las principales causas que acabó con
este periodo histórico pero no fue la única. Otros de los motivos de su
debacle fueron las distintas controversias que se generaron en el ámbito
religioso, la aparición de ejércitos profesionales y diversas guerras
de fuerte calado.
El Imperio bizantino (siglos IV al XV)
La división entre Oriente y Occidente fue, además de una estrategia
política (inicialmente de Diocleciano -286- y hecha definitiva con
Teodosio -395-), un reconocimiento de la diferencia esencial entre ambas
mitades del Imperio. Oriente, en sí mismo muy diverso (Tracia -Península Balcánica-, Asia -Anatolia, Cáucaso, Siria, Palestina y la frontera mesopotámica con los persas- y Egipto), era la parte más urbanizada y con economía más dinámica y comercial, frente a un Occidente en vías de feudalización,
ruralizado, con una vida urbana en decadencia, mano de obra esclava
cada vez más escasa y la aristocracia cada vez más ajena a las
estructuras del poder imperial y recluida en sus lujosas villae autosuficientes, cultivadas por colonos en régimen similar a la servidumbre. La lingua franca en Oriente era el griego, frente al latín de Occidente. En la implantación de la jerarquía cristiana, Oriente disponía de todos los patriarcados de la Pentarquía menos el de Roma (Alejandría, Antioquía y Constantinopla, a los que se añadió Jerusalén tras el concilio de Calcedonia de 451); incluso la primacía romana (sede pontificia o cátedra de San Pedro) era un hecho discutido.
La restauración imperial de Justiniano
Artículo principal:Recuperatio Imperii
Justiniano I consolidó la frontera del Danubio y, desde 532 logró un equilibrio en la frontera con la Persia sasánida, lo que le permitió desplazar los esfuerzos bizantinos hacia el Mediterráneo, reconstruyendo la unidad del Mare Nostrum: En 533, una expedición del general Belisario aniquila a los vándalos (batalla de Ad Decimum y batalla de Tricamarum) incorporando la provincia de África y las islas del Mediterráneo Occidental (Cerdeña, Córcega y las Baleares). En 535 Mundus ocupó Dalmacia y Belisario Sicilia. Narsés elimina a los ostrogodos de Italia en 554-555. Rávena volvió a ser una ciudad imperial, donde se conservarán los fastuosos mosaicos de San Vital. Liberio solo consiguió desplazar a los visigodos de la costa sureste de la península ibérica y de la provincia Bética.
Crisis, supervivencia y helenización del Imperio
Los siglos VII y VIII representaron para Bizancio una edad oscura
similar a la de occidente, que incluyó también una fuerte ruralización y
feudalización en lo social y económico y una pérdida de prestigio y
control efectivo del poder central. A las causas internas se sumó la
renovación de la guerra con los persas, nada decisiva pero especialmente
extenuante, a la que siguió la invasión musulmana, que privó al Imperio
de las provincias más ricas: Egipto y Siria. No obstante, en el caso
bizantino, la disminución de la producción intelectual y artística
respondía además a los efectos particulares de la querella iconoclasta, que no fue un simple debate teológico entre iconoclastas e iconódulos, sino un enfrentamiento interno desatado por el patriarcado de Constantinopla, apoyado por el emperador León III,
que pretendía acabar con la concentración de poder e influencia
política y religiosa de los poderosos monasterios y sus apoyos
territoriales (puede imaginarse su importancia viendo cómo ha
sobrevivido hasta la actualidad el Monte Athos, fundado más de un siglo después, en 963).
La recuperación de la autoridad imperial y la mayor estabilidad de los siglos siguientes trajo consigo también un proceso de helenización,
es decir, de recuperación de la identidad griega frente a la oficial
entidad romana de las instituciones, cosa más posible entonces, dada la
limitación y homogeneización geográfica producida por la pérdida de las
provincias, y que permitía una organización territorial militarizada y
más fácilmente gestionable: los temas (themata)
con la adscripción a la tierra de los militares en ellos establecidos,
lo que produjo formas similares al feudalismo occidental. El periodo entre 867 y 1056, bajo la dinastía macedonia, se conoce con el nombre de Renacimiento Macedónico, en que Bizancio vuelve a ser una potencia mediterránea y se proyecta hacia los pueblos eslavos de los Balcanes y hacia el norte del mar Negro. Basilio II Bulgaróctono que ocupó el trono en el período 976-1025 llevó al Imperio a su máxima extensión territorial desde la invasión musulmana, ocupando parte de Siria, Crimea y los Balcanes hasta el Danubio. La evangelización de Cirilo y Metodio obtendrá una esfera de influencia bizantina en Europa Oriental que cultural y religiosamente tendrá una gran proyección futura mediante la difusión del alfabeto cirílico (adaptación del alfabeto griego para la representación de los fonemas eslavos, que se sigue utilizando en la actualidad); así como la del cristianismo ortodoxo (predominante desde Serbia hasta Rusia). Sin embargo, la segunda mitad del siglo XI presenciará un nuevo desafío islámico, esta vez protagonizado por los turcos selyúcidas y la intervención del Papado y de los europeos occidentales, mediante la intervención militar de las Cruzadas, la actividad comercial de los mercaderes italianos (genoveses, amalfitanos, pisanos y sobre todo venecianos)y las polémicas teológicas del denominado Cisma de Oriente
o Gran Cisma de Oriente y Occidente, con lo que la teórica ayuda
cristiana se demostró tan negativa o más para el Imperio Oriental que la
amenaza musulmana. El proceso de feudalización se acentuó al verse
forzados los emperadores Comneno a realizar cesiones territoriales (denominadas pronoia) a la aristocracia y a miembros su propia familia.26
La expansión del islam (desde el siglo VII)
En el siglo VII, tras las predicaciones de Mahoma y las conquistas de los primeros califas (a la vez líderes políticos y religiosos, en una religión -el islamismo- que no reconoce distinciones entre laicos y clérigos), se había producido la unificación de Arabia y la conquista del Imperio persa y de buena parte del Imperio bizantino. En el siglo VIII se llegó a la península ibérica, la India y el Asia Central (batalla del Talas -751-
victoria islámica ante China tras la que no se profundizó en ese
Imperio, pero que permitió un mayor contacto con su civilización,
aprovechando los conocimientos de los prisioneros). En el occidente la
expansión musulmana se frenó desde la batalla de Poitiers (732) ante los francos y la mitificada batalla de Covadonga ante los asturianos (722). La presencia de los musulmanes como una civilización rival alternativa asentada en la mitad sur de la cuenca del Mediterráneo,
cuyo tráfico marítimo pasan a controlar, obligó al cierre en sí misma
de Europa Occidental por varios siglos, y para algunos historiadores
significó el verdadero comienzo de la Edad Media.27
Desde el siglo VIII se produjo una difusión más lenta de la civilización islámica por sitios tan lejanos como Indonesia y el continente africano, y desde el siglo XIV por Anatolia y los Balcanes. Las relaciones con la India fueron también muy estrechas durante el resto de la Edad Media (aunque la imposición del imperio mogol no se produjo hasta el siglo XVI), mientras que el océano Índico se convirtió casi en un Mare Nostrum árabe, donde se ambientaron las aventuras de Simbad el marino (uno de los cuentos de Las mil y una noches de la época de Harún al-Rashid).28 El tráfico comercial de las rutas marítimas y caravaneras unían el Índico con el Mediterráneo a través del mar Rojo o el golfo Pérsico y las caravanas del desierto. Esa llamada ruta de las especias (prefigurada por la ruta del incienso en la Edad Antigua) fue esencial para que llegaran a occidente retazos de la ciencia y la cultura de Extremo Oriente. Por el norte, la ruta de la seda cumplió la misma función atravesando los desiertos y las cordilleras del Turquestán. El ajedrez, la numeración indo-arábiga y el concepto de cero, así como algunas obras literarias (Calila e Dimna) estuvieron entre los aportes hindúes y persas. El papel, el grabado o la pólvora,
entre las chinas. La función de los árabes, y de los persas, sirios,
egipcios y españoles arabizados (no solo islámicos, pues hubo muchos que
mantuvieron su religión cristiana o judía -no tanto la zoroastriana-)
distó mucho de ser mera transmisión, como testimonia la influencia de
la reinterpretación de la filosofía clásica que llegó a través de los
textos árabes a Europa Occidental a partir de las traducciones latinas
desde el siglo XII,
y la difusión de cultivos y técnicas agrícolas por la región
mediterránea. En un momento en que estaban prácticamente ausentes de la
economía europea, destacaron las prácticas comerciales y la circulación
monetaria en el mundo islámico, animadas por la explotación de minas de
oro tan lejanas como las del África subsahariana, junto con otro tipo de
actividades, como el tráfico de esclavos.
La unidad inicial del mundo islámico, que se había cuestionado ya en el aspecto religioso con la separación de suníes y chiíes, se rompió también en lo político con la sustitución de los Omeyas por los Abbasíes al frente del califato en el 749, que además sustituyeron Damasco por Bagdad como capital. Abderramán I, el último superviviente Omeya, consiguió fundar en Córdoba un emirato independiente para Al-Ándalus (nombre árabe de la península ibérica), que su descendiente Abderramán III convirtió en un califato alternativo en el 929. Poco antes, en el 909 los Fatimíes habían hecho lo propio en Egipto. A partir del siglo XI
se producen cambios muy importantes: el desafío a la hegemonía árabe
como etnia dominante dentro del islam a cargo de los islamizados turcos, que pasarán a controlar distintas zonas del Medio Oriente (mamelucos, otomanos), o de kurdos como Saladino; la irrupción de los cristianos latinos en tres puntos clave del Mediterráneo (reinos cristianos de la Reconquista en Al Ándalus, normandos en el sur de Italia y cruzados en Siria y Palestina); y la de los mongoles desde el centro de Asia.
Al-Andalus (siglo VIII al XV)
Imperio carolingio (siglos VIII y IX)
Surgimiento y ascenso
Hacia el siglo VIII, la situación política europea se había estabilizado. En oriente, el Imperio bizantino
era fuerte otra vez, gracias a una serie de emperadores competentes. En
occidente, algunos reinos aseguraban relativa estabilidad a varias
regiones: Northumbria a Inglaterra, Visigotia a España, Lombardía a Italia, y el Reino Franco a la Galia. En realidad, el "reino franco" era un compuesto de tres reinos: Austrasia, Neustria y Aquitania. El Imperio carolingio surge de las bases creadas por los predecesores de Carlomagno desde principios del siglo VIII (Carlos Martel y Pipino el Breve).
La proyección de sus fronteras a través de una gran parte de la Europa
Occidental permitió a Carlos la aspiración de reconstruir la extensión
del antiguo Imperio romano Occidental, siendo la primera entidad
política de la Edad Media que estuvo en condiciones de convertirse en
una potencia continental. Aquisgrán
(Aachen en alemán, Aix-la Chapelle en francés) fue elegida como
capital, en una situación central y suficientemente alejada de Italia,
que a pesar de ser liberada del dominio de los longobardos
y de las teóricas reivindicaciones bizantinas, conservó una gran
autonomía que llegaba a la soberanía temporal con la cesión de unos
incipientes estados papales (el Patrimonium Petri
o Patrimonio de San Pedro, que incluía Roma y buena parte del centro de
Italia). Como resultado de la estrecha vinculación entre el pontificado
y la dinastía carolingia, que se legitimaban y defendían mutuamente ya
por tres generaciones, el papa León III reconoció las pretensiones imperiales de Carlomagno con una coronación en extrañas circunstancias, el día de Navidad del año 800.
Se crearon las marcas para fijar las fronteras ante los enemigos exteriores (árabes en la Marca Hispánica, sajones en la Marca Sajona, bretones en la Marca Bretona, lombardos -hasta su derrota- en la Marca Lombarda y ávaros en la Marca Ávara; posteriormente también se creó una para los magiares: la Marca del Friuli). El territorio interior fue organizado en condados y ducados (unión de varios condados o marcas). Los funcionarios que los dirigían (condes, marqueses y duques) eran vigilados por inspectores temporales (los missi dominici
-enviados del señor-), y se procuraba que no se heredaran para evitar
que quedaran patrimonializados en una familia (cosa, que con el tiempo,
no pudo evitarse). La consignación de tierras junto con los cargos,
pretendía sobre todo el mantenimiento de la costosa caballería pesada y los nuevos caballos de batalla (destreros, introducidos desde Asia en el siglo VII, que se empleaban de una manera completamente distinta a la caballería antigua, con estribos, aparatosas sillas y que podían sostener armaduras).30 Tal proceso estuvo en el origen del nacimiento de los feudos que había que ceder a cada militar de acuerdo con su rango, hasta la unidad básica: el caballero que ejercía de señor sobre un territorio, se quedaba para su mantenimiento con una reserva señorial y dejaba los mansos para sus siervos,
que estaban obligados a cultivar la reserva con prestaciones gratuitas
de trabajo a cambio de la protección militar y el mantenimiento del
orden y la justicia, que eran las funciones del señor. Lógicamente, los
feudos en sus distintos niveles sufrieron la misma transformación
patrimonial que marcas y condados, estableciendo una red piramidal de
fidelidades que es el origen del vasallaje feudal. Carlomagno negoció de igual a igual con otras grandes potencias de la época, como el Imperio bizantino, el Emirato de Córdoba, y el Califato Abasida.
Aunque él mismo, ya en edad adulta, no sabía escribir (cosa habitual en
la época, en que únicamente algunos clérigos lo hacían), Carlomagno
siguió una política de prestigio cultural y un notable programa
artístico. Pretendió rodearse de una corte de sabios e iniciar un
programa educativo basado en el trivium y el quadrivium, para lo que mandó llamar a la intelectualidad de su tiempo a sus dominios impulsando, con la colaboración de Alcuino de York, el llamado Renacimiento carolingio.
Dentro de este empeño educativo ordenó a sus nobles aprender a
escribir, cosa que él mismo intentó, aunque nunca consiguió hacerlo con
soltura.31
División y hundimiento
Muerto Carlomagno en 814, toma el poder su hijo Ludovico Pío. Los hijos de éste: Carlos el Calvo (Francia occidental), Luis el Germánico (Francia oriental) y Lotario I
(primogénito y heredero del título imperial), se enfrentaron
militarmente disputándose los diferentes territorios del imperio, que,
más allá de las alianzas aristocráticas, manifestaban distintas
personalidades, interpretables desde una perspectiva protonacional (idiomas diferentes -hacia el sur y oeste se imponían las lenguas romances que se comenzaban a diferenciar del latín vulgar, hacia el norte y este las lenguas germánicas, como testimoniaban los previos Juramentos de Estrasburgo-,
costumbres, tradiciones e instituciones propias -romanas hacia el sur,
germanas hacia el norte-). Esta situación no concluyó ni siquiera en el 843 tras el Tratado de Verdún, puesto que la posterior división del reino de Lotario entre sus hijos (la Lotaringia, franja central desde los Países Bajos hasta Italia, pasando por la región del Rin, Borgoña y Provenza) llevó a los tíos de éstos -Carlos y Luis-, a otro reparto (el Tratado de Mersen -870) que simplificaba las fronteras (dejando únicamente Italia y Provenza en manos de su sobrino el emperador Luis II el Joven
-cuyo cargo no suponía más primacía que la honorífica-), pero no
condujo a una mayor concentración de poder en manos de esos monarcas,
débiles y en manos de la nobleza territorial. En algunas regiones, el
pacto no era más que una entelequia, puesto que la costa del Mar del
Norte estaba ocupada por los vikingos.
Incluso en las zonas teóricamente controladas, las posteriores
herencias y luchas internas entre los sucesivos reyes y emperadores
carolingios subdividieron y reunificaron los territorios de manera casi
aleatoria. La división, sumada al proceso institucional de descentralización
inherente al sistema feudal, en ausencia de fuertes poderes centrales, y
al debilitamiento preexistente de las estructuras sociales y
económicas, hizo que la siguiente oleada de invasiones bárbaras, sobre
todo las protagonizadas por magiares y vikingos, sumieran de nuevo a Europa Occidental en el caos de una nueva edad oscura.
Carlos el Calvo, rey de Francia Occidental.
Apogeo del Imperio carolingio hacia 814.
Divisiones del Imperio en los tratados de Verdún y Meersen.