viernes, 24 de abril de 2015

EDAD MEDIA
 La edad media y por otras edades como la edad moderna, temas bastantes complejos y a veces se nos dificulta poder entender claramente cómo sucedieron las cosas. Con la idea de que encuentres toda lo que necesitas sobre la edad media te he preparado este gran resumen sobre las principales características de esta importante época. 


Te preguntaras ¿Qué vas a encontrar? Bueno te digo que vas a poder encontrarte con un excelente resumen en el cual también podrás informarte de las principales características de la edad media de una manera clara y sencilla.

 

 

Definición de la edad media?

 

Es un período histórico ubicado entre la edad antigua y la edad moderna, cuyo inicio y fin coincide con la caída de cada una de las dos partes en que se había dividido el extenso Imperio Romano. En efecto, la Edad Media tiene inicio con la Caída del Imperio Romano de Occidente en poder de los pueblos bárbaros en el año 476 y finaliza con la caída del Imperio Romano de Oriente o imperio Bizantino, cuando los turcos otomanos lograron apoderarse de Constantinopla, la capital del Imperio.

 

Para muchos la edad media es vista como una etapa oscura entre la Edad Antigua, reconocida por el arte, cultura y civilización grecorromana de la antigüedad clásica y la renovación cultural de la Edad Moderna (Humanismo y renacimiento). Así, sería una etapa de retroceso y adormecimiento cultural, social y económico. 

 

Esta edad fue dividida en dos partes, la baja edad media y la alta edad media, ¿quieres saber en qué consiste cada una?

 

La alta edad media  (s. IX al XI d.C.): En esta etapa se dio el surgimiento del feudalismo o sistemas feudal, esta etapa se caracterizó por las relaciones feudales entre los señores y sus vasallos. Se estableció una monarquía en la sociedad, esta fue dividida entre los “privilegiados” (el rey, los nobles, y el clero) quienes poseían todo el poder, y los “no privilegiados” que lo conformaban los vasallos y campesinos que era la considerada clase más baja.

 

Fue una época con un concepto teocéntrico del mundo, debido a la gran influencia del cristianismo. La iglesia poseía gran poder ya que decidía sobre los aspectos de educación y política.


 

La baja edad media comienza desde el siglo XII al XV, es una etapa muchos cambios tanto políticos como económicos y culturales. A principios de esta etapa se organizaron las cruzadas (8 en total) para defensa de los santos lugares en Palestina (aunque finalmente quedaron en poder de los musulmanes).Estas cruzadas eran expediciones religiosas y militares.

Fue en esta época también que se produjo el cisma de occidente. Después del gran incremento económico que hubo en los primero siglos le siguió una dura crisis, las malas cosechas y el incremento de los precios afectaron a los sectores más débiles o pobres de la población. La situación agravó cuando la peste asoló Europa trayendo como consecuencia el descenso de la población hasta en un cincuenta por ciento.

 

El Feudalismo comenzó su debilitamiento, los campesinos se levantaron y se revelaron provocando grandes enfrentamientos. Los campesinos empezaron a emigrar a las ciudades, para poder desarrollar distintas actividades económicas por lo que las ciudades se vieron con más mano de obra, estos cambios dieron lugar a una nueva clase social, la burguesía que no eran más que una nueva clase formada por artesanos y mercaderes que surgen en el entorno de las ciudades en la baja edad media.


Lo anterior fue la explicación de las dos etapas que tuvo la edad media, teniendo más claro lo que fue esta época ahora vamos con las principales características o aquellas consecuencias que trajo consigo esta época tanto en lo político, en lo social, económico y religioso de aquí sacaremos un resumen de las características de las edad media:
 
En lo político se dio que a causa de la caída del Imperio Romano de occidente se destruyó el gobierno en Europa, sobre todo en la región central, así que los imperios querían dominar y lucharon entre sí mismos, para controlar  los territorios, y justo después del imperio Carolingio Europa entro en un una situación de guerras.
La inseguridad a causas de estas guerras era demasiada en todos lados hasta dentro de las mismas casas, lo que llevo que los campesinos les pidieran ayuda a los nobles, con los cuales llegaron a un acuerdo, que consistía en:
Los campesinos a cambio de protección para ellos y sus familias daban a los nobles trabajo duro y fidelidad además de entregarles todas las tierras que estos poseían, tierras que igualmente seguían trabajando los campesinos.
Lo anterior llevo a una descomposición de las estructuras centralizadas romanas y dispersión del poder entre los pueblos bárbaros, este fue el cambio en lo político durante la edad media o edad medieval, ya empezaba a surgir el feudalismo
 
En lo social la edad media se caracterizó por la desigualdad en este aspecto ya que la sociedad fue dividida en clases, y ciertos grupos tenían más privilegios que otros. La sociedad en esta época se dividió en la nobleza, el clero y la población campesina.
 
Descripción de cada una de las clases sociales de esta época: 
  • La nobleza: en esta estaban el rey y los señores feudales. El Rey era la máxima autoridad, era el que ocupaba el puesto más alto y quien mandaba a los señores feudales quienes se encargaban de los vasallos ya que el rey solo no podía hacerlo, los feudos debían pedirles impuestos a los vasallos y llevárselos al rey.
  • El clero: esta era la segunda clase social que también estaba ubicada en la zona de los privilegiados, ellos también tenían poder sobre las personas. La iglesia católica era quien hacia parte de esta clase social, los obispos, sacerdotes y todos los que estuvieran involucrados de alguna u otra manera con la iglesia.
  • La población campesina: estos hacen parte de los no privilegiados en la edad media, no tenían libertad, es decir estos no podían salir del territorio el cual tenían asignado para trabajar porque si lo hacían serian exiliados y se quedarían sin hogar y sin tener como mantener a sus familias. 
Edad media resumen







En lo económico, se sustituyó el modelo de producción esclavista por el modelo de producción feudal, que consistía en que en una sociedad feudal, el rey concedía grandes extensiones de tierra llamados feudos a los nobles y obispos, y estos a su vez ponían a trabajar a los campesinos en las tierras haciendo estos la mayor parte de los trabajos sobre los feudos: Sembraron y cosecharon los cultivos y dieron la mayor parte de la producción al propietario de la tierra. A cambio de su trabajo, se les permitió vivir en la tierra. También se les prometió protección en caso de invasión enemiga, de esta manera se empezó a manejar todo en el plano económico.
 
En lo religioso, la Iglesia católica o cristiana en la edad media se convirtió en la institución más poderosa de la época medieval, se dio el cristianismo. Reyes, reinas y otros líderes derivan gran parte de su poder de sus alianzas con la protección de la Iglesia.
(En el año 800 CE, por ejemplo, el Papa León III nombró el rey franco Carlomagno el "Emperador de los romanos", la primera desde la caída de ese imperio de más de 300 años antes. Con el tiempo, el reino de Carlomagno se convirtió en el Sacro Imperio Romano, uno de las varias entidades políticas en Europa cuyos intereses tienden a alinearse con las de la Iglesia. 

 

 
La gente común de toda Europa tuvieron que dar el "diezmo", que era 10 por ciento de sus ingresos cada año a la Iglesia; al mismo tiempo, la Iglesia era en su mayoría exentos de impuestos. Estas políticas ayudaron a amasar una gran cantidad de dinero y poder.
Los obispos como parte de la iglesia católica hacían parte del clero, por eso también tenían dominios sobre los campesinos y las tierras que estos manejaban.

Saquemos entonces un resumen de las características de la edad media:

  1. Guerras: Se dieron a causa de que los imperios querían dominar y lucharon entre sí.
  2. Inseguridad: como consecuencia de las guerras se vivió una época muy insegura.
  3. Desigualdad social: ya que la sociedad fue dividida en clases sociales de manera jerárquica (nobleza, clero y población campesinos), algunos tenían más privilegios que otros.
  4. Modelo económico: es una de las principales características de la edad media ya que fue el surgimiento del Feudalismo, donde la riqueza la constituía la tierra; los siervos labraban la tierra y entregaban una cantidad al dueño (señor feudal), a cambio de protección militar.
  5. Época Teocéntrica: Dios aparece en el centro del mundo y de la vida de las personas. La Iglesia influía en todos los ámbitos de la sociedad, imponía normas y leyes y buscaba la buena convivencia de la sociedad en la edad media.
¿Cómo se creó el feudalismo? Durante la edad media y más exactamente en la alta edad media con las guerras y la inseguridad en las calles, se creó una relación de dependencia entre las personas que buscaban protección y quienes la ofrecían, los campesinos que no tenían mucho poder buscaban a quienes si lo tenían a cambio de fidelidad y trabajo duro además de dar sus tierras, esto hizo que se creara un sistemas social, económico y político como lo fue el Feudalismo, el feudalismo tenía su centro en el feudo (territorio administrado por el señor).
 
Además en el feudalismo fue que se crearon las clases sociales antes mencionadas que generaban desigualdad en la sociedad durante la edad media.
 
El vasallo además de trabajar duro tenía otras obligaciones que cumplir, como eran:
  • Debía prestar el servicio militar, con un número de hombres y una duración variables; según la importancia del feudo.
  • La obligación de ayudar al señor a administrar justicia y prestar su brazo para hacer cumplir la sentencia pronunciada.
  • los subsidios que el vasallo debía principalmente cuando el señor tenía que pagar rescate para salir de cautiverio o casaba su hija en la edad media.
Esa son las tres obligaciones más importantes, pero además los vasallos debían hacer respetar y hacer respetar al rey, también debían dar ir a la guerra cuando fuera necesario.
 
Mientras esto sucedía, el mundo islámico estaba creciendo más grande y más potente. Después de la muerte del profeta Mahoma en el año 632, los ejércitos musulmanes conquistaron gran parte de Oriente Medio, uniéndolos bajo el gobierno de un solo califa. En su apogeo, el mundo islámico de la edad media fue tres veces más grande que toda la cristiandad.

Bajo los califas, grandes ciudades como El Cairo, Bagdad y Damasco fomentaron una vida intelectual y cultural vibrante. Los poetas, científicos y filósofos escribieron miles de libros (en papel, un invento chino que había hecho su camino en el mundo islámico en el siglo octavo). Los eruditos traducen textos griegos, iraníes e indios al árabe. Los inventores idearon tecnologías como la cámara oscura, el jabón, los molinos de viento, instrumentos quirúrgicos, una máquina voladora y el sistema de los números que usamos hoy en día. Y los eruditos religiosos y místicos traductores, le enseña el Corán y otros textos de las Escrituras a la gente en todo el Oriente Medio.
La civilización musulmana fue destacable por el gran número de eruditos polifacéticos que produjo. Es una muestra de la homogeneidad de la filosofía islámica sobre la ciencia, y su énfasis sobre la síntesis, las investigaciones interdisciplinares y la multiplicidad de métodos. 
 
El feudalismo medieval siguió expandiéndose, Entre algunos de los causantes de dicha expansión podemos destacar: el renacimiento de la actividad económica, las roturaciones y los mercaderes, entre otros. La actividad económica empezó a renacer gracias al descubrimiento de nuevas técnicas en los métodos de cultivo, una de estas técnicas fue el arado de hierro que fue muy importante ya que le dio un gran avance al campo. 


 

La escolástica, esto fue una nueva corriente teológica - filosófica que domino en el pensamiento medieval, y se basó en la coordinación entre fe y razón, que en cualquier caso siempre suponía una clara subordinación de la razón a la fe. En ese tiempo la biblia era la principal fuente de conocimiento, pero además de eso también se estimuló  mucho la especulación y el razonamiento. El apogeo de la escolástica coincide con el siglo XIII en que se fundan las universidades y surgen las órdenes mendicantes: dominicos y franciscanos.

La burguesía fue un agente social que se dio en la baja edad media formada por mercaderes y artesanos que surgió en las ciudades. Fue un término para designar al grupo social compuesto esencialmente por comerciantes, artesanos libres y personas no sometidas a la jurisdicción señorial que vivía en las ciudades. En la actualidad es utilizado coloquialmente para designar a la clase social integrada por quienes disfrutan de una acomodada situación económica.
El interés de la burguesía era el de poder presionar al poder público para que realizara un apertura económica de los espacios que estaban cerrados en las urbes, para que redujeran los tributos, se garantizara el comercio seguro y una centralización de la administración de justicia e igualdad de las normas en amplios territorios que le permitieran desarrollar su trabajo, al tiempo que garantías de que los que vulnerasen dichas normas serían castigadas con igual dureza en los distintos territorios. 
Los que permitían el desarrollo de la burguesía veían incrementar sus riquezas. Ahora las alianzas entre señores eran más comunes, pero orientadas a estimular el desarrollo económico, después de todo esto el Feudalismo empieza a caer. 
 
La aparición de burgueses ricos y una plebe urbana pobre originó un nuevo tipo de tensiones sociales. Aparecieron las primeras herejías, y las órdenes mendicantes. 
 
Las Cruzadas fueron una serie de guerras militares durante la época de la Inglaterra medieval durante la baja edad media entre los cristianos contra los musulmanes del Medio Oriente. En 1076, los musulmanes habían capturado Jerusalén, el más santo de los lugares santos para los cristianos. Jesús había nacido en la cercana Belén y Jesús había pasado la mayor parte de su vida en Jerusalén. Él fue crucificado en el Calvario Hill, también en Jerusalén. No había un lugar más importante en la Tierra de Jerusalén para un verdadero cristiano, que es por qué los cristianos llaman a Jerusalén la "Ciudad de Dios".
Sin embargo, Jerusalén era también muy importante para los musulmanes como Muhammad, el fundador de la fe musulmana, había estado allí y que había gran gozo en el mundo musulmán cuando Jerusalén fue capturada. Una hermosa cúpula llamada la Cúpula de la Roca fue construida sobre la roca donde se dice que Mahoma sentaba y rezaba. La roca era tan santa que ningún musulmán se le permitió pisar o tocar al visitar la Cúpula.

Los cristianos lucharon por recuperar Jerusalén y los musulmanes lucharon para mantenerlas, esta guerra duro casi 200 años. 

 


La Edad Media, por otra parte, puede dividirse en Alta Edad Media (el periodo que abarca los primeros siglos) y Baja Edad Media (los últimos siglos de la Edad Media).
La Alta Edad Media podemos establecer, por tanto, que es el periodo que tiene lugar entre los siglos V y X. Se trata de una etapa ante todo de mucho cambio cultural y de mucha lucha de poder que dio lugar a que tomaran protagonismo y fuerza en todo el mundo los reinos germanorromanos, el Imperio bizantino o el Imperio Carolingio.
Todo ello sin olvidar que en este periodo citado se produjo un importante hecho: la expansión del Islam, que trajo consigo que España se viera especialmente afectada por dicho fenómeno, naciendo así Al-Ándalus, que contó con rincones y momentos de gran esplendor como el conseguido por el Califato de córdoba durante el cual se creó su sorprendente Mezquita.
La Baja Edad Media, por su parte, es el periodo comprendido entre los siglo XI y XV. Un tiempo aquel donde tomaron protagonismo hechos o acontecimientos tales como la expansión del sistema feudal, las cruzadas, el nacimiento de la burguesía, la creación y expansión de la Universidad, el parlamentarismo, reformas monásticas de diversa índole o todo un conjunto de innovaciones religiosas en materia dogmática y devocional.
Entre los cambios sucedidos durante la Edad Media, puede mencionarse la aparición del modo de producción feudal (en reemplazo del esclavismo), la desaparición de la noción de ciudadanía romana y el auge de las culturas teocéntricas (como el Islam y el cristianismo) en lugar de la cultura clásica.
Las ciudades medievales se caracterizaron por la construcción de grandes murallas, castillos, fortalezas y puentes defensivos, lo que supone un reflejo de los conflictos bélicos de la época.
A partir de la transición del feudalismo hacia el capitalismo, la Edad Media comenzó una etapa de decadencia que derivó en el inicio de la Edad Moderna, la cual se extiende hasta la Revolución Francesa y luego da lugar a la Edad Contemporánea.
El ocaso de la Edad Media podemos establecer que se produce en la etapa final, entre los siglos XIV y XV. La aparición del Capitalismo, como hemos mencionado, fue una de las principales causas que acabó con este periodo histórico pero no fue la única. Otros de los motivos de su debacle fueron las distintas controversias que se generaron en el ámbito religioso, la aparición de ejércitos profesionales y diversas guerras de fuerte calado.


El Imperio bizantino (siglos IV al XV)



La división entre Oriente y Occidente fue, además de una estrategia política (inicialmente de Diocleciano -286- y hecha definitiva con Teodosio -395-), un reconocimiento de la diferencia esencial entre ambas mitades del Imperio. Oriente, en sí mismo muy diverso (Tracia -Península Balcánica-, Asia -Anatolia, Cáucaso, Siria, Palestina y la frontera mesopotámica con los persas- y Egipto), era la parte más urbanizada y con economía más dinámica y comercial, frente a un Occidente en vías de feudalización, ruralizado, con una vida urbana en decadencia, mano de obra esclava cada vez más escasa y la aristocracia cada vez más ajena a las estructuras del poder imperial y recluida en sus lujosas villae autosuficientes, cultivadas por colonos en régimen similar a la servidumbre. La lingua franca en Oriente era el griego, frente al latín de Occidente. En la implantación de la jerarquía cristiana, Oriente disponía de todos los patriarcados de la Pentarquía menos el de Roma (Alejandría, Antioquía y Constantinopla, a los que se añadió Jerusalén tras el concilio de Calcedonia de 451); incluso la primacía romana (sede pontificia o cátedra de San Pedro) era un hecho discutido.

La restauración imperial de Justiniano


Justiniano I consolidó la frontera del Danubio y, desde 532 logró un equilibrio en la frontera con la Persia sasánida, lo que le permitió desplazar los esfuerzos bizantinos hacia el Mediterráneo, reconstruyendo la unidad del Mare Nostrum: En 533, una expedición del general Belisario aniquila a los vándalos (batalla de Ad Decimum y batalla de Tricamarum) incorporando la provincia de África y las islas del Mediterráneo Occidental (Cerdeña, Córcega y las Baleares). En 535 Mundus ocupó Dalmacia y Belisario Sicilia. Narsés elimina a los ostrogodos de Italia en 554-555. Rávena volvió a ser una ciudad imperial, donde se conservarán los fastuosos mosaicos de San Vital. Liberio solo consiguió desplazar a los visigodos de la costa sureste de la península ibérica y de la provincia Bética.

Crisis, supervivencia y helenización del Imperio


Los siglos VII y VIII representaron para Bizancio una edad oscura similar a la de occidente, que incluyó también una fuerte ruralización y feudalización en lo social y económico y una pérdida de prestigio y control efectivo del poder central. A las causas internas se sumó la renovación de la guerra con los persas, nada decisiva pero especialmente extenuante, a la que siguió la invasión musulmana, que privó al Imperio de las provincias más ricas: Egipto y Siria. No obstante, en el caso bizantino, la disminución de la producción intelectual y artística respondía además a los efectos particulares de la querella iconoclasta, que no fue un simple debate teológico entre iconoclastas e iconódulos, sino un enfrentamiento interno desatado por el patriarcado de Constantinopla, apoyado por el emperador León III, que pretendía acabar con la concentración de poder e influencia política y religiosa de los poderosos monasterios y sus apoyos territoriales (puede imaginarse su importancia viendo cómo ha sobrevivido hasta la actualidad el Monte Athos, fundado más de un siglo después, en 963).

La recuperación de la autoridad imperial y la mayor estabilidad de los siglos siguientes trajo consigo también un proceso de helenización, es decir, de recuperación de la identidad griega frente a la oficial entidad romana de las instituciones, cosa más posible entonces, dada la limitación y homogeneización geográfica producida por la pérdida de las provincias, y que permitía una organización territorial militarizada y más fácilmente gestionable: los temas (themata) con la adscripción a la tierra de los militares en ellos establecidos, lo que produjo formas similares al feudalismo occidental.
El periodo entre 867 y 1056, bajo la dinastía macedonia, se conoce con el nombre de Renacimiento Macedónico, en que Bizancio vuelve a ser una potencia mediterránea y se proyecta hacia los pueblos eslavos de los Balcanes y hacia el norte del mar Negro. Basilio II Bulgaróctono que ocupó el trono en el período 976-1025 llevó al Imperio a su máxima extensión territorial desde la invasión musulmana, ocupando parte de Siria, Crimea y los Balcanes hasta el Danubio. La evangelización de Cirilo y Metodio obtendrá una esfera de influencia bizantina en Europa Oriental que cultural y religiosamente tendrá una gran proyección futura mediante la difusión del alfabeto cirílico (adaptación del alfabeto griego para la representación de los fonemas eslavos, que se sigue utilizando en la actualidad); así como la del cristianismo ortodoxo (predominante desde Serbia hasta Rusia).
Sin embargo, la segunda mitad del siglo XI presenciará un nuevo desafío islámico, esta vez protagonizado por los turcos selyúcidas y la intervención del Papado y de los europeos occidentales, mediante la intervención militar de las Cruzadas, la actividad comercial de los mercaderes italianos (genoveses, amalfitanos, pisanos y sobre todo venecianos) y las polémicas teológicas del denominado Cisma de Oriente o Gran Cisma de Oriente y Occidente, con lo que la teórica ayuda cristiana se demostró tan negativa o más para el Imperio Oriental que la amenaza musulmana. El proceso de feudalización se acentuó al verse forzados los emperadores Comneno a realizar cesiones territoriales (denominadas pronoia) a la aristocracia y a miembros su propia familia.26

La expansión del islam (desde el siglo VII)



En el siglo VII, tras las predicaciones de Mahoma y las conquistas de los primeros califas (a la vez líderes políticos y religiosos, en una religión -el islamismo- que no reconoce distinciones entre laicos y clérigos), se había producido la unificación de Arabia y la conquista del Imperio persa y de buena parte del Imperio bizantino. En el siglo VIII se llegó a la península ibérica, la India y el Asia Central (batalla del Talas -751- victoria islámica ante China tras la que no se profundizó en ese Imperio, pero que permitió un mayor contacto con su civilización, aprovechando los conocimientos de los prisioneros). En el occidente la expansión musulmana se frenó desde la batalla de Poitiers (732) ante los francos y la mitificada batalla de Covadonga ante los asturianos (722). La presencia de los musulmanes como una civilización rival alternativa asentada en la mitad sur de la cuenca del Mediterráneo, cuyo tráfico marítimo pasan a controlar, obligó al cierre en sí misma de Europa Occidental por varios siglos, y para algunos historiadores significó el verdadero comienzo de la Edad Media.27

Desde el siglo VIII se produjo una difusión más lenta de la civilización islámica por sitios tan lejanos como Indonesia y el continente africano, y desde el siglo XIV por Anatolia y los Balcanes. Las relaciones con la India fueron también muy estrechas durante el resto de la Edad Media (aunque la imposición del imperio mogol no se produjo hasta el siglo XVI), mientras que el océano Índico se convirtió casi en un Mare Nostrum árabe, donde se ambientaron las aventuras de Simbad el marino (uno de los cuentos de Las mil y una noches de la época de Harún al-Rashid).28 El tráfico comercial de las rutas marítimas y caravaneras unían el Índico con el Mediterráneo a través del mar Rojo o el golfo Pérsico y las caravanas del desierto. Esa llamada ruta de las especias (prefigurada por la ruta del incienso en la Edad Antigua) fue esencial para que llegaran a occidente retazos de la ciencia y la cultura de Extremo Oriente. Por el norte, la ruta de la seda cumplió la misma función atravesando los desiertos y las cordilleras del Turquestán. El ajedrez, la numeración indo-arábiga y el concepto de cero, así como algunas obras literarias (Calila e Dimna) estuvieron entre los aportes hindúes y persas. El papel, el grabado o la pólvora, entre las chinas. La función de los árabes, y de los persas, sirios, egipcios y españoles arabizados (no solo islámicos, pues hubo muchos que mantuvieron su religión cristiana o judía -no tanto la zoroastriana-) distó mucho de ser mera transmisión, como testimonia la influencia de la reinterpretación de la filosofía clásica que llegó a través de los textos árabes a Europa Occidental a partir de las traducciones latinas desde el siglo XII, y la difusión de cultivos y técnicas agrícolas por la región mediterránea. En un momento en que estaban prácticamente ausentes de la economía europea, destacaron las prácticas comerciales y la circulación monetaria en el mundo islámico, animadas por la explotación de minas de oro tan lejanas como las del África subsahariana, junto con otro tipo de actividades, como el tráfico de esclavos.

La unidad inicial del mundo islámico, que se había cuestionado ya en el aspecto religioso con la separación de suníes y chiíes, se rompió también en lo político con la sustitución de los Omeyas por los Abbasíes al frente del califato en el 749, que además sustituyeron Damasco por Bagdad como capital. Abderramán I, el último superviviente Omeya, consiguió fundar en Córdoba un emirato independiente para Al-Ándalus (nombre árabe de la península ibérica), que su descendiente Abderramán III convirtió en un califato alternativo en el 929. Poco antes, en el 909 los Fatimíes habían hecho lo propio en Egipto. A partir del siglo XI se producen cambios muy importantes: el desafío a la hegemonía árabe como etnia dominante dentro del islam a cargo de los islamizados turcos, que pasarán a controlar distintas zonas del Medio Oriente (mamelucos, otomanos), o de kurdos como Saladino; la irrupción de los cristianos latinos en tres puntos clave del Mediterráneo (reinos cristianos de la Reconquista en Al Ándalus, normandos en el sur de Italia y cruzados en Siria y Palestina); y la de los mongoles desde el centro de Asia.

Al-Andalus (siglo VIII al XV)




Imperio carolingio (siglos VIII y IX)


Surgimiento y ascenso


Hacia el siglo VIII, la situación política europea se había estabilizado. En oriente, el Imperio bizantino era fuerte otra vez, gracias a una serie de emperadores competentes. En occidente, algunos reinos aseguraban relativa estabilidad a varias regiones: Northumbria a Inglaterra, Visigotia a España, Lombardía a Italia, y el Reino Franco a la Galia. En realidad, el "reino franco" era un compuesto de tres reinos: Austrasia, Neustria y Aquitania.
El Imperio carolingio surge de las bases creadas por los predecesores de Carlomagno desde principios del siglo VIII (Carlos Martel y Pipino el Breve). La proyección de sus fronteras a través de una gran parte de la Europa Occidental permitió a Carlos la aspiración de reconstruir la extensión del antiguo Imperio romano Occidental, siendo la primera entidad política de la Edad Media que estuvo en condiciones de convertirse en una potencia continental. Aquisgrán (Aachen en alemán, Aix-la Chapelle en francés) fue elegida como capital, en una situación central y suficientemente alejada de Italia, que a pesar de ser liberada del dominio de los longobardos y de las teóricas reivindicaciones bizantinas, conservó una gran autonomía que llegaba a la soberanía temporal con la cesión de unos incipientes estados papales (el Patrimonium Petri o Patrimonio de San Pedro, que incluía Roma y buena parte del centro de Italia). Como resultado de la estrecha vinculación entre el pontificado y la dinastía carolingia, que se legitimaban y defendían mutuamente ya por tres generaciones, el papa León III reconoció las pretensiones imperiales de Carlomagno con una coronación en extrañas circunstancias, el día de Navidad del año 800.

Se crearon las marcas para fijar las fronteras ante los enemigos exteriores (árabes en la Marca Hispánica, sajones en la Marca Sajona, bretones en la Marca Bretona, lombardos -hasta su derrota- en la Marca Lombarda y ávaros en la Marca Ávara; posteriormente también se creó una para los magiares: la Marca del Friuli). El territorio interior fue organizado en condados y ducados (unión de varios condados o marcas). Los funcionarios que los dirigían (condes, marqueses y duques) eran vigilados por inspectores temporales (los missi dominici -enviados del señor-), y se procuraba que no se heredaran para evitar que quedaran patrimonializados en una familia (cosa, que con el tiempo, no pudo evitarse). La consignación de tierras junto con los cargos, pretendía sobre todo el mantenimiento de la costosa caballería pesada y los nuevos caballos de batalla (destreros, introducidos desde Asia en el siglo VII, que se empleaban de una manera completamente distinta a la caballería antigua, con estribos, aparatosas sillas y que podían sostener armaduras).30 Tal proceso estuvo en el origen del nacimiento de los feudos que había que ceder a cada militar de acuerdo con su rango, hasta la unidad básica: el caballero que ejercía de señor sobre un territorio, se quedaba para su mantenimiento con una reserva señorial y dejaba los mansos para sus siervos, que estaban obligados a cultivar la reserva con prestaciones gratuitas de trabajo a cambio de la protección militar y el mantenimiento del orden y la justicia, que eran las funciones del señor. Lógicamente, los feudos en sus distintos niveles sufrieron la misma transformación patrimonial que marcas y condados, estableciendo una red piramidal de fidelidades que es el origen del vasallaje feudal.
Carlomagno negoció de igual a igual con otras grandes potencias de la época, como el Imperio bizantino, el Emirato de Córdoba, y el Califato Abasida. Aunque él mismo, ya en edad adulta, no sabía escribir (cosa habitual en la época, en que únicamente algunos clérigos lo hacían), Carlomagno siguió una política de prestigio cultural y un notable programa artístico. Pretendió rodearse de una corte de sabios e iniciar un programa educativo basado en el trivium y el quadrivium, para lo que mandó llamar a la intelectualidad de su tiempo a sus dominios impulsando, con la colaboración de Alcuino de York, el llamado Renacimiento carolingio. Dentro de este empeño educativo ordenó a sus nobles aprender a escribir, cosa que él mismo intentó, aunque nunca consiguió hacerlo con soltura.31

División y hundimiento


Muerto Carlomagno en 814, toma el poder su hijo Ludovico Pío. Los hijos de éste: Carlos el Calvo (Francia occidental), Luis el Germánico (Francia oriental) y Lotario I (primogénito y heredero del título imperial), se enfrentaron militarmente disputándose los diferentes territorios del imperio, que, más allá de las alianzas aristocráticas, manifestaban distintas personalidades, interpretables desde una perspectiva protonacional (idiomas diferentes -hacia el sur y oeste se imponían las lenguas romances que se comenzaban a diferenciar del latín vulgar, hacia el norte y este las lenguas germánicas, como testimoniaban los previos Juramentos de Estrasburgo-, costumbres, tradiciones e instituciones propias -romanas hacia el sur, germanas hacia el norte-). Esta situación no concluyó ni siquiera en el 843 tras el Tratado de Verdún, puesto que la posterior división del reino de Lotario entre sus hijos (la Lotaringia, franja central desde los Países Bajos hasta Italia, pasando por la región del Rin, Borgoña y Provenza) llevó a los tíos de éstos -Carlos y Luis-, a otro reparto (el Tratado de Mersen -870) que simplificaba las fronteras (dejando únicamente Italia y Provenza en manos de su sobrino el emperador Luis II el Joven -cuyo cargo no suponía más primacía que la honorífica-), pero no condujo a una mayor concentración de poder en manos de esos monarcas, débiles y en manos de la nobleza territorial. En algunas regiones, el pacto no era más que una entelequia, puesto que la costa del Mar del Norte estaba ocupada por los vikingos. Incluso en las zonas teóricamente controladas, las posteriores herencias y luchas internas entre los sucesivos reyes y emperadores carolingios subdividieron y reunificaron los territorios de manera casi aleatoria.
La división, sumada al proceso institucional de descentralización inherente al sistema feudal, en ausencia de fuertes poderes centrales, y al debilitamiento preexistente de las estructuras sociales y económicas, hizo que la siguiente oleada de invasiones bárbaras, sobre todo las protagonizadas por magiares y vikingos, sumieran de nuevo a Europa Occidental en el caos de una nueva edad oscura.




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Fuentes de información:


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